¡Desapéguese, señor!

“Un 54% quisiera que el Ejecutivo y el Congreso sean socios, pero eso es imposible: a menos que Vizcarra y compañía quieran convertirse en cómplices de las agendas que empuja la mayoría keikista”.

Martín Vizcarra

(USI)

¡Desapéguese, señor! (USI)

Luis Davelouis
Luis Davelouis

Según Ipsos, el 64% de los peruanos piensa que el presidente Vizcarra solo hace lo que Fuerza Popular –es decir, Keiko– quiere que haga. Keiko no tendrá escaño, pero, gracias a las capturas del chat Mototaxi, al blindaje a sus congresistas y aliados y la suspensión atropellada –con repetición– de su hermano Kenji, sabemos que en la banKada nadie respira si ella no le da permiso.

Según la opinión pública, ¿quiénes son esos a los que el gobierno de Vizcarra insiste en complacer? Ocho de cada 10 peruanos desaprueban al Congreso (79%): peor que el Poder Judicial (73%), la Fiscalía (65%) y hasta que el propio gobierno con su insistentemente malaguoso actuar (63%). Como político, el presidente del Congreso, Luis Galarreta, tiene una desaprobación de 70%, solo superada por Alan García (84%), Kenji (77%) y Keiko (75%).

Un 54% quisiera que el Ejecutivo y el Congreso sean socios, pero eso es imposible: a menos que Vizcarra y compañía quieran convertirse en cómplices de las agendas que empuja la mayoría keikista. Un ejemplo: la oposición a que la SBS supervise a las cooperativas y sus millonarios movimientos de dinero que nadie sabe adónde van ni de dónde vienen. O la ley que le prohíbe al Poder Ejecutivo anunciar en la prensa independiente buscando debilitarla y luego amarrarla con excepciones clientelistas.

La gente quiere un líder que se baje la corrupción (36%). Presidente, ¿es ese usted?

Cierto: con 90% o con 1% de aprobación, los fujimoristas siempre tendrán casi 60 votos y a los Olaecheas y las Vilcatomas. Pero no encontrará Ud. allí, presidente, ninguna legitimidad y ningún futuro político.

La paradoja que le presenta el hartazgo general de la ciudadanía con la clase política es esta: usted puede ser el outsider hoy; y sentado en Palacio.

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