Activistas del grupo Extinction Rebellion, que promueve medidas contra la "emergencia global sin precedentes" que supone el cambio climático, tomaron los puentes sobre las 10:00 a.m. (5:00 a.m. en Perú). (Foto: EFE)
Activistas del grupo Extinction Rebellion, que promueve medidas contra la "emergencia global sin precedentes" que supone el cambio climático, tomaron los puentes sobre las 10:00 a.m. (5:00 a.m. en Perú). (Foto: EFE)

Lejos del Perú está ocurriendo una insurgencia que representa un cambio de paradigmas, más allá de los márgenes de las instituciones políticas tradicionales. Actúa bajo el nombre de Extinction Rebellion y ha paralizado por más de una semana el centro de Londres. Ya van más de 1,000 arrestos en una protesta considerada la mayor campaña de desobediencia civil en el Reino Unido. Si no la han seguido, háganlo, sobre todo en momentos de aciago. Hasta el más escéptico tiene algo que aprender de ellos.

Es una reacción ante la crisis medioambiental que algunos siguen sin tomar en serio, pero que se encuentra a la vuelta de la esquina. La ciencia es clara, los hechos son incontrovertibles. Es innegable que la siguiente generación sufrirá las consecuencias de un desastre natural que afectará, sobre todo, a los países más vulnerables como el Perú.

Extinction Rebellion encuentra sus raíces en Gandhi, Luther King y el movimiento por la paz de los sesenta. Su revolución parte del desacato a la autoridad a la vez que mantiene el respeto hacia quienes son los encargados de ejercerla. Si se les amenaza que serán arrestados, se dejan arrestar. Así han colapsado las celdas de Londres. No llevan armas ni ejercen violencia.

He estado con ellos estos días y se mantienen firmes en esa lógica. Las rebeliones tradicionales se han caracterizado por tratar de suplantar un régimen con otro. Pero este movimiento busca que el gobierno despierte. Están movilizados por una utopía que se tiene que alcanzar: no destruir el mundo que habitamos.

Es difícil exigirle los mismos estándares al Perú, un país pobrísimo y con emisiones de gas que representan una fracción de lo que emiten países industrializados, pero no podemos ser ajenos a esta agenda. Nuestra crisis política va a pasar. La crisis ambiental no.