Obra de la Línea 2 del Metro de Lima. (GEC)
Obra de la Línea 2 del Metro de Lima. (GEC)

Implementar un proyecto de infraestructura en el Perú es un vía crucis. Una de las principales trabas es la lentitud en la expropiación de los terrenos. Abundan ejemplos de obras que toman una eternidad, como la ampliación del aeropuerto, la vía expresa a la Panamericana Sur y la Línea 2 del Metro.

¿Por qué se licitan proyectos si no tenemos posesión de los terrenos necesarios? Los expertos dicen que este es un procedimiento normal en el mundo, pero algo hacemos mal porque las demoras son enormes, lo que aumenta los costos de las obras.

El riesgo indicado podría evitarse si los predios necesarios del proyecto están disponibles desde el inicio de la ejecución, lo que nunca ocurre. El D.Leg. 1362, promulgado en 2018, menciona que se debe disponer de todos los predios del primer tramo del proyecto y no menos del 25% del área total. Parece que es insuficiente. Habría que crear un ente especializado centralizado que se encargue de todas las expropiaciones de terrenos, como en Chile y Colombia, para evitar los problemas que tenemos donde cada sector o ente ejecutor se encarga de su proceso con las ineficiencias que conocemos.

Proinversión acaba de anunciar que licitaría el proyecto Anillo Vial Periférico este año o el próximo, pero estima que tardaríamos 6 años en liberar los 4,000 terrenos por expropiar. Este proyecto se gestó en 2013 y el MEF lo declaró viable en 2016. ¿Por qué no empezaron a expropiar entonces? ¿Tiene sentido licitar proyectos que no podrán construirse en años o es preferible concentrarse en proyectos prioritarios de rápida ejecución y trabajar en paralelo la expropiación de los terrenos para los más complejos y recién allí licitarlos? No esperemos resultados distintos si seguimos haciendo lo mismo.