Ética y política (y empresa)
Ética y política (y empresa)

El elefante en la sala no fue ignorado y la presidenta de IPAE abrió la CADE enfrentando el problema de los aportes empresariales de campaña no transparentes. Al día siguiente la presidenta de Confiep pidió al aportante, líder de uno de los grupos empresariales más grandes, que dé un paso al costado.

Casi con seguridad no hay implicaciones penales en su conducta, pero la imagen de un líder tan emblemático entregando maletas con dinero, sin bancarizar (siendo controlador del principal banco), sin registrar el aporte y excediendo los límites de la norma electoral es demasiado grotesca. Sus consecuencias reputacionales son aún imprevisibles. Dudo que la cosa se diluya en el tiempo.

En cambio, los aportes de empresas a una campaña de Confiep en defensa de valores político-económicos no deberían correr la misma suerte. Primero, porque además de no haber implicancias penales, no hay infracción legal. La campaña fue transparente, los aportes bancarizados. A algunos les puede disgustar que los empresarios defiendan el modelo económico mediante avisos pagados, pero están en su derecho, jurídica y filosóficamente. El momento (coincidente con la segunda vuelta de 2011) puede generar suspicacias, pero el fin de estas regulaciones es que se sepa quién paga qué, no que se impida a un sector tener voz política.

Por ello, el allanamiento del local de la Confiep resulta tan grotesco –por inconducente, efectista y abusivo– como las maletas con dinero o las prisiones preventivas abusivas, algunas ya revocadas.

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