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Lucía de Althaus,Opina.21

Si mi hijo no come frutas y verduras a los 2 años, de grande solo va a comer comida chatarra. Si mi hijo quiere hacer las tareas el domingo en vez del viernes al llegar del colegio, será un mal estudiante toda su vida. Si no lo corrijo y establezco límites absolutos, será drogadicto. Si dejamos que duerma en nuestra cama, será dependiente y nunca saldrá de ella. Proyecciones a futuro basadas en nuestro temor, que nos hacen actuar de manera rígida en el establecimientos de normas con nuestros hijos.

Nos olvidamos de que los niños están en proceso de aprendizaje, que la frustración propia al equivocarse puede ser el mejor vehículo para aprender, que a veces tienen que desafiarnos para crecer y eso no significa que no nos respeten, que pueden incluso ser malos estudiantes durante el colegio y después ser unos grandes profesionales. Mientras haya un buen vínculo lleno de amor, presencia constante y normas con flexibilidad, el crecimiento va a tener altos y bajos. No podemos controlar su futuro, solo acompañarlos y orientarlos en su camino.