A dedo. El presidente ejecutivo del Seguro Social usaría su cargo para beneficiar a terceros.
A dedo. El presidente ejecutivo del Seguro Social usaría su cargo para beneficiar a terceros.

Lo de las designaciones irregulares parece no tener fin con este gobierno. La directiva en el oficialismo parece ser que, a falta de cuadros y técnicos mínimamente capacitados para cubrir puestos importantes en el Estado, cualquier amigote o militante sirve, con tal de que responda a los propósitos del partido.

Las documentadas denuncias de la exgerente general de Essalud contra el actual presidente ejecutivo de la institución, Mario Carhuapoma, han merecido ya la atención de la Contraloría, que emitió al respecto lo que se conoce como un informe de orientación de oficio, en que alerta claramente sobre “la designación de funcionarios sin previa evaluación y cumplimiento de perfiles de puesto en cargos de confianza”.

Nombrar a funcionarios sin que estos cumplan los perfiles y requisitos exigidos por la ley no es poca cosa para una entidad que da aseguramiento a millones de peruanos. Por si Carhuapoma y sus cófrades de Perú Libre no lo entienden, están poniendo la vida de millones de peruanos en manos de individuos sin conocimiento ni experiencia en el área de salud pública. Más que irresponsabilidad, tarjetazo o sectarismo, este caso expresa un desprecio por la vida ajena que –dadas las condiciones en que la pandemia ha dejado al sistema nacional de salud– bordea la negligencia criminal.

Y si a estos nombramientos escandalosos le sumamos los cuestionamientos con que el propio Carhuapoma llegó a Essalud, ya sería hora de que el Gobierno, por lo menos, lo remueva del cargo. Si el Ejecutivo pretende mostrar un cambio y proyectar una nueva imagen, pues debe empezar por echar a los funcionarios que fueron nombrados sin ser los más idóneos, basándose solamente en los intereses concretos de Guido Bellido, Vladimir Cerrón y compañía, como, por ejemplo, es el caso también del actual presidente de Indecopi, Julián Palacín. Porque el mal que estas designaciones le hacen al país seguramente lo comprobaremos cuando los daños sean ya quizás irreparables.

En lo que respecta a Essalud, es gravísimo lo que está ocurriendo. Es imprescindible y urgente ponerle límites al cinismo de los líderes –ya casi podríamos decir “cabecillas” a estas alturas– de Perú Libre.

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