Soltar, no empujar

"Vocación, territorio y tránsito hacia la adultez temprana configuran un acertijo que se presenta como decisivo, una apuesta al todo o nada"

Jóvenes universitarios

(USI)

(USI)

Roberto Lerner
Roberto Lerner

Hace poco estuve en una ciudad del norte de nuestro país. Conversé con 20 jóvenes que cursan el último año de colegio. Se ha instalado en todos ellos la idea de que alrededor de agosto ya deberían saber qué van a estudiar.

Algunos han decidido, otros aún no. Es interesante que, contrariamente a los capitalinos, estos chicos no solo enfrentan la elección de carrera, sino que, además, deben optar entre quedarse en el lugar y migrar a Lima. ¡Menuda tarea! Adicionalmente a cerrar una etapa —la escolar— con sus certidumbres y relativa seguridad, deben considerar dejar la familia. No es nada fácil. Vocación, territorio y tránsito hacia la adultez temprana configuran un acertijo que se presenta como decisivo, una apuesta al todo o nada, de cuyos resultados va a depender el resto de la vida, la felicidad, el éxito, en fin, la tajada que se llevarán en su paso por este mundo.

Muchas veces los adultos —padres, maestros, profesionales de la salud mental— condimentan el mencionado trance con solemnidad, advertencias, evaluaciones y expectativas que convierten un proceso que debería contener dudas, desconcierto, idas y venidas, exploración y experimentación, confrontación y provocación, en un acto cercano a los que protagonizaban los personajes de las tragedias griegas, cuando entre oráculos e intrigas del Olimpo, el camino elegido los llevaba inevitablemente a encontrarse con sus, a la postre, dolorosos destinos.

Justo en un momento en el que necesitan que se les diga que estar confundidos no es un síntoma, que uno los acompañe en sus dudas antes que zanjarlas con prejuicios o tests vocacionales, que les permitamos hacer el duelo y cierre de una etapa antes que arrastrarlos hacia la que sigue, que les hagamos saber que no tienen que decidir inmediatamente y que si lo hacen, no están embarcándose en un curso irreversible.

Si no controlamos nuestra angustia y empujamos en el sentido descrito líneas arriba, no debemos sorprendernos si al final de la escuela tenemos medio universitarios y al comienzo de la universidad medio escolares.

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