Se necesitan no especialistas

Espacio de crianza

Espacio de crianza. (USI)

Espacio de crianza. (USI)

Roberto Lerner
Roberto Lerner

Niels Bohr afirmó que predecir es muy difícil, especialmente si se trata del futuro, y Lao Tzu, que los que saben no predicen y los que predicen no saben. Por eso los que anticipan lo que aún no ha ocurrido generan tanto temor y fascinación. No hay personaje poderoso que no haya buscado a sus adivinos y oráculos.

La incertidumbre de nuestra época atañe a la semana que viene y en los últimos dos años se han concretado escenarios supuestamente imposibles, por lo menos en la mente de los expertos. Pero, justamente, cuando se estudia miles de predicciones de economistas y politólogos sobre posibilidades que pueden o no materializarse, muestran ser horriblemente malos, mucho peores que personas de a pie, no especialistas.

Cada vez más agentes políticos y económicos recurren a lo que se llama un mercado de predicciones, en el que las personas apuestan alrededor de ocurrencias futuras de todo tipo: crisis económica general, caída de una empresa, elección presidencial o guerra nuclear entre los EE.UU. y Corea del Norte.

Uno puede ir variando sus apuestas según la información que se va acumulando y la dirección de las mismas es un excelente predictor del porvenir. Sobre todo cuando se conforman equipos con gente común y corriente que tiene cierta formación académica, alto nivel de curiosidad, inteligencia fluida y flexible, alto grado de motivación y gusto por buenas conversaciones.

Encuestadoras, grupos focales, paneles de expertos, ONG o partidos políticos —todos de alguna manera con posiciones tomadas, conflictos de interés, sesgos cognitivos e inercia intelectual— no pueden competir con un grupo de personas recorriendo Internet, mirando, escuchando y conversando entre ellos.

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