El estrés de los menores

El estrés de los menores

El estrés de los menores. (USI)

El estrés de los menores. (USI)

Roberto Lerner
Roberto Lerner

Ha aumentado el número de niños y adolescentes con todas las características físicas y psicológicas del estrés. Estamos presionando demasiado, de manera desordenada y sin ofrecer colchones que amortigüen los efectos de nuestras exigencias. Nuestros niños están apurados, llevados de taller en taller por nuestro temor de que las fuentes tradicionales de información y formación –el colegio y la familia– no sean suficientes para prepararlos para el futuro.

Están ocupados todo el día realizando actividades organizadas desde fuera y no pueden asumir un ocio creativo, vale decir, actividades que vienen desde adentro de uno mismo y que son igualmente importantes para el desarrollo emocional e intelectual.

Por otro lado, las instituciones educativas sienten la pegada de la competencia y ponen en marcha programas que generan exigencias duras. Desde pequeños, los niños están inundados de tareas que les toman horas y son sometidos a sistemas de calificación que los mantienen a ellos y sus padres pendientes de los resultados antes que de los procesos.

Los adolescentes, entre los bachilleratos internacionales y prepararse para ingresar a la universidad, no tienen tiempo para elaborar emocionalmente la finalización del periodo escolar. Quedan exhaustos, y muchas veces, cuando logran transponer la valla, no saben bien qué es lo que hacen al otro lado. Es el origen de un primer ciclo desastroso o conductas de riesgo.

Deberíamos pensar dos veces antes de decir a nuestros hijos: “Lo único que tú tienes que hacer es ir al colegio”, y, sí más bien, ofrecerles nuestra presencia para hacer cosas no estructuradas y dejarles tiempo para… pues no hacer nada.

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