La educación a distancia llegó en el marco de la peor crisis sanitaria a nivel mundial y ha retado a todos los actores del sector educativo. Las respuestas han sido variadas, pero todas apuntan a que los alumnos sigan aprendiendo en un año particularmente difícil.

El Ministerio de Educación ha activado el plan Aprendo en Casa y el sector privado formal ha desarrollado programas de educación a distancia en diferentes modalidades. Los maestros de estas escuelas están haciendo enormes esfuerzos por llevarlas a cada hogar y los que dirigimos colegios hoy deberíamos estar enfocados en mejorar estos programas. Sin embargo, estamos atrapados entre reclamos, normas, descontentos y desconocimiento sobre la educación a distancia y una situación financiera que cada día se deteriora por el no pago de las pensiones, producto de la crisis económica.

Lo que no debemos perder de vista en primer lugar son nuestros alumnos. Debemos trabajar para ofrecerles el mejor programa a distancia. En segundo lugar, debemos velar por nuestros maestros, su preparación permanente y su estabilidad emocional para enfrentar la crisis. Tercero, debemos tener presente que la educación es un proceso de largo plazo y que tarde o temprano regresaremos a las aulas porque la interacción profesor-alumno y el desarrollo de los niños en la comunidad educativa son irreemplazables.

Finalmente, debemos recordar que desde hace muchos años, en el sistema educativo peruano, el sector privado cumple un importante rol y esta crisis podría originar el cierre de escuelas, dejando un forado en la oferta educativa de calidad, generando una sobrecarga en el sistema público, para la cual no está preparado. Pensemos en lo que es mejor para los estudiantes.