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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Mientras el país está escandalizado con que sicarios que, a pesar de ser adolescentes, ya llevan en su haber innumerables asesinatos, tan fácilmente se hayan escapado, ella dio la impresión de estar más interesada en evitar que su sector tenga que asumir el encargo de manejar ese centro penitenciario que en proponer alguna solución para proteger a los ciudadanos.

Para lo cual recurrió como escapatoria a la tinterillada para tratar de justificar que el INPE no asuma esa responsabilidad y, de paso, le deseó suerte al nuevo presidente del Poder Judicial –quien no debe de ser de su agrado–, ya que dijo que se ha estrenado con una 'papa caliente' entre las manos. Comentario que sonó a intriga en corredores burocráticos.

En realidad, parece poco lógico que el Poder Judicial se encargue de solo 10 centros de reclusión para jóvenes, y no de los 66 que existen para mayores. Uno pensaría que la rehabilitación es una actividad bastante similar al margen de la edad de quien está involucrado. Por diversas razones, desde economía de escala hasta el desarrollo de una capacidad institucional, parece obvio que la labor penitenciaria debería estar centralizada. Más aún cuando las fugas denotan tal ineficiencia por parte del Poder Judicial que hasta el INPE, con todos sus escándalos, ha sido superado.

Por ello, se debe revisar la legislación para unificar el manejo de todos los centros y diseñar, asimismo, una reforma integral del sector penitenciario. Incluso, el anacrónico dogmatismo que llevó al actual premier a cancelar un contrato de concesión ya no tiene cabida en un gobierno promotor de la inversión del sector privado. Al final, es claro que hay mucho por hacer para mejorar nuestras dantescas cárceles, pero no se va a lograr avanzar si algunos funcionarios continúan evadiendo su responsabilidad.