(GEC)
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Tonto útil no es una expresión peyorativa o insulto; que eso quede bien claro en este país tan susceptible, sino un concepto que se usa en la política para definir a aquellos ingenuos que le hacen el juego al comunismo (aun en contra de su libertad y propios intereses), para luego ser desechados sin asco o apartados en puestos decorativos solo mientras les sirvan de algo. Es un término universal (useful fool en inglés o poljeznyj idiot en ruso), que se le atribuye, sin estar plenamente corroborado, a Lenin. Tal como el término indica, los comunistas suelen ver en el fondo con desdén a estos personajes. También se utiliza, pero menos en estos tiempos, la expresión compañero de viaje, que tiene un significado similar, aunque el compañero de viaje no es cándido, sabe bien en lo que se mete y más bien pretende alguna dádiva o dominar al comunista.

Tanto en la URSS como en Cuba o Venezuela sobraron los tontos útiles que les hicieron el juego a sus posteriores verdugos Lenin, Castro y Chávez. El más destacado de los tontos útiles mundiales fue el filósofo Jean Paul Sartre, que se prestó a ser el espolique de la URSS y el maoísmo. Otro tonto útil famoso fue el otrora rey camboyano Sihaunouk, un instrumento total en las manos de Mao y los genocidas del Khmer Rouge. Y como en todos lados, aquí ya estamos viendo la aparición de los tontos útiles de los comunistas de Castillo, gente que por ahora le servirá para lavarle la cara y darle un aire respetable.

El más reciente ejemplo es el científico Modesto Montoya, que se ha subido entusiasta al carro de Castillo. Montoya sabrá mucho de su rama de la ciencia, pero se nota, por su ingenua complicidad con los comunistas, que de ciencia política, historia y economía no sabe nada de nada: una persona mínimamente versada en estos campos está perfectamente enterada de lo que son los comunistas.