(Britanie Arroyo / @photo.gec)
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César Acuña, exalcalde, exgobernador, candidato a la Presidencia, empresario exitoso que ha logrado amasar una gran fortuna en el rubro de la educación superior en sectores emergentes, ha decidido demandar a una editorial y a un periodista de investigación por un libro. Grave error, si pretende llegar al gobierno nacional. La publicación, que acabo de terminar de leer, y recomiendo, tiene datos recopilados con cuidado y rigor, expone públicamente el proceder sistemático de una conducta, como señala el autor en la contratapa de “PLATA COMO CANCHA”.

Christofer Acosta, joven periodista al que conozco profesionalmente, y con quien trabajo, ha colocado, en blanco y negro, cada pieza de un rompecabezas en el que incluye expedientes judiciales, fiscales, resoluciones gubernamentales, informes de inteligencia y testimonios reveladores del círculo íntimo del personaje, que lo pinta de cuerpo entero en varios ámbitos. Como al señor Acuña le puede ser muy difícil atacar el contenido de la publicación, ha contratado un poderoso bufete de abogados para que demande ante Indecopi su “derecho” a la frase, título del libro, “plata como cancha”. Una “acuñada” si me permiten la licencia. Periodistas de varios medios hemos levantado la ceja porque lo que quiere es que el libro sea retirado de todo canal de comercialización, o sea, censurarlo. La gente tiene derecho a saber detalles de la vida de quienes postulan a gobernarnos. Es un trabajo a tiempo completo, de mucho contraste de datos, y cuidadosa recopilación de evidencias.

Dicho esto, si Acuña quiere demostrar su disposición a ser transparente, debería retirar esa demanda y afrontar con explicaciones, si las tiene, las evidencias y afirmaciones de la investigación. No es el único que pretende callar a la prensa; algunos, con estridencia y “trolles” contratados, también lo intentan. El periodista, o el medio que calumnia, que miente, que deforma y pervierte la realidad, puede ser denunciado por difamación. Eso está contemplado en el Código Penal. También la ciudadanía puede demandar ante la Comisión de Ética de la Asociación de Radio y TV. Judicializar o buscar tretas legales para silenciar periodistas lo único que demuestra es la resistencia a que la verdad se revele.

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