Entre populistas e indignados
Entre populistas e indignados

Desde que se instaló el nuevo Congreso, hace solo ocho meses, los nuevos parlamentarios se esforzaron en diferenciarse de los anteriores proponiendo medidas populistas con la intención de algunos de acercarse a la gente y de otros de pescar a río revuelto.

La devolución de aportes al fondo de pensiones, la suspensión del pago de peajes, el no pago de obligaciones al sistema financiero y servicios públicos, entre otros, son algunos de los planteamientos que pensaron que los iban a hacer populares.

Los directamente beneficiados por supuesto que aplaudieron, pero los demás lo vieron con mucho recelo. Otros legisladores plantearon la modificación de la reforma universitaria y creación de nuevas universidades con un claro objetivo personal no muy santo.

Creyeron que se iban a ganar el apoyo popular y, sin embargo, la indignación que se ha mostrado en las manifestaciones que vemos a diario muestran el rechazo a un gobierno que pueda representar a ese Congreso populista y que podría quebrar la sana división de poderes que es fundamental en una democracia.

No salen en apoyo a Vizcarra, que ha sido el presidente al que más indicios de corrupción se le han encontrado estando en funciones, sino en contra de un régimen que pueda representar lo que la gente rechaza.

El Ejecutivo, entendiendo que es un gobierno de transición, debe comprometerse formalmente a no dar indultos a nadie, a no debilitar la reforma universitaria ni crear nuevas universidades, a rechazar cualquier iniciativa que quiebre el equilibrio fiscal y a no paralizar obras ni proyectos cuya continuidad significa puestos de trabajo e ingresos, lo que evitará que más peruanos caigan en la pobreza.

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