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Carlos Basombrío,Opina.21cbasombrio@peru21.com

Sin duda, un poroto para usted que venía aislado y en caída libre en las encuestas. Era legítimo que el Gobierno reclamara una tregua política, y habría sido comprensible que hiciera que el tema dominara la escena lo más posible.

Increíblemente, dos días después el país discutía sobre "la llegada de la crisis internacional " y "el inicio de las vacas flacas".

No porque la oposición lo haya puesto en escena. Ni porque estemos al filo de la catástrofe económica, sino porque el presidente Ollanta Humala y el ministro de Economía, Miguel Castilla, decidieron convencernos de que estamos peor de lo que estamos, para que haya menos reclamos económicos sectoriales y regionales.

Pero, dado el peso específico de cada cosa que dicen figuras tan prominentes, corremos el riesgo de que lo conviertan en profecía autocumplida. Es decir, que muchas decisiones de gasto e inversión se posterguen para épocas mejores, haciendo que la economía se desacelere aún más.

Más todavía cuando el presidente confundió el inicio de una conversación para acabar con las visas de turismo a Europa, con una posibilidad de ir a trabajar a España; y se congratuló que, por fin, nuestros jóvenes tengan oportunidad de trabajo en el exterior, cuando todos sabemos que uno de cada tres jóvenes españoles no tiene trabajo. Pero el mensaje estaba dado: acá no hay oportunidades, allá sí.

Me es muy difícil entender a un presidente que comete errores tan elementales. Si fuera algo que lo perjudicase solo a él y a su gobierno, santo y bueno, es su problema.

Pero pone en riesgo años de crecimiento económico y la naciente esperanza de que algún día este país pueda ser vivible para todos.