Viviendo en Lalaland

“Conociendo a nuestros ‘machos peruvianis’, no veo al 90% metidos en la casa ayudando a la madre con el nuevo bebé en esos diez días. Se dedicarán a cachuelear o a huevear (en el mejor de los casos)”.

Oscar 2018

5. Las películas más nominadas: 'Titanic' también ostenta el título a las películas más nominadas, junto a los filmes 'Hablemos de Eva' (1950) y 'La La Land: Ciudad de sueños' (2016), cada una con 14 nominaciones. (Getty)

Viviendo en Lalaland. (Getty)

Aldo Mariátegui
Aldo Mariátegui

Alucino cuando en un país pobre como el Perú se legisla como si pudiéramos permitirnos lujos suecos, como esto reciente de asignar diez días libres al padre por nacimiento. ¡Y lo puedes sumar a tus vacaciones! O sea, el trabajador se te desaparecerá 40 días, todos pagados por la empresa. ¡Cómo se nota que quien legisló esta generosidad nunca gestionó nada! No basta con agobiar de impuestos y regulaciones europeas a las empresas peruanas, como si su productividad y el tamaño de su mercado generasen riquezas enormes. También hay que imponerles lujos escandinavos, que SOLO podrán pagar las empresas muy grandes. Únicamente en Brasil y Panamá, al igual que Perú, te otorgan 30 días de vacaciones al año de ingresado (como en Francia, el país europeo que otorga más vacaciones). El resto de Latam anda por los 15 días de promedio, como también EE.UU. (y con suerte allá). ¡Dile en EE.UU. a tu empleador que te vas 10 días porque ha nacido tu hijo y vas a tomar 40 días de vacaciones en total! Y conociendo a nuestros ‘machos peruvianis’, no veo al 90% metidos en la casa ayudando a la madre con el nuevo bebé en esos diez días. Se dedicarán a cachuelear o a huevear (en el mejor de los casos, porque nuestro país tiene un altísimo porcentaje de hijos abandonados por su padre).

Después, algunos cándidos se preguntan por qué hay tanta informalidad o tanto incumplimiento de la legislación laboral en el Perú... La respuesta es muy simple: nuestros sistemas tributarios y laborales son de Lalaland, completamente ajenos a nuestra realidad. No somos los ricos Francia o Suecia, caviares y socialconfusos. Somos el pobre Perú, país de bajísima productividad que está compitiendo duro contra el resto del mundo. Sé que sueno cruel, pero legislar lindo contra la realidad es como darle órdenes al viento.

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