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¿Uceda también es “aprofujimorista”?

“Pero la sentencia le ató las manos al fiscal Vela, quien se juega el pescuezo si vuelve a decir que Odebrecht no afronta otras investigaciones. (…) es llamativo que Odebrecht no admita el delito de soborno”.

Ricardo Uceda

Ricardo Uceda: "El periodismo es un recurso que tiene la sociedad y que siempre funciona". (Juan Ponce Valenzuela/GEC)

Aldo Mariátegui
Aldo Mariátegui

Ricardo Uceda escribió ayer “Colaboración ineficaz” en LR. Lean estos extractos MUY interesantes: “(…) La fiscalía aseguró a la jueza María Álvarez que ignoraba ilicitudes de la empresa distintas a las que confesó. La omisión es incongruente con el hecho de que al momento de la suscripción del acuerdo, el 15 de febrero, se conocían otros delitos no reconocidos en diferentes obras. (…) Odebrecht, sin embargo, no parece haber tenido la intención de admitir nuevos delitos. Luego de que, para sorpresa del MP, se publicaran evidencias de sobornos en el Gasoducto del Sur, el fiscal superior Rafael Vela anunció que Odebrecht había firmado un documento reconociendo pagos ilícitos en ese proyecto (…) El documento aún no ha sido filtrado (…) La sentencia ya interrumpió la luna de miel entre Odebrecht y el Equipo Especial (…) Pero la sentencia le ató las manos al fiscal Vela, quien se juega el pescuezo si vuelve a decir que Odebrecht no afronta otras investigaciones. (…) es llamativo que Odebrecht no admita el delito de soborno –cohecho– pues claramente lo cometió. Su desaparición del acuerdo excedería las facultades del MP. Estas omisiones requieren una explicación pública. Los fiscales afrontan problemas delicados. Uno de credibilidad, por haber alentado la versión de que el acuerdo abría todas las puertas del conocimiento de la corrupción. Y otro derivado de la rigidez de la ley sobre reparaciones civiles. Son calculadas en función del valor de la obra (…) buscarán encubrir la mayor cantidad de delitos, pues buena parte de ellas quebraría si confiesan todos sus pecados (…) Los fiscales, arropados por la adulación y una alta popularidad, debieron explicar sus limitaciones y no ofrecer el paraíso, al mismo tiempo que sus críticos, casi sin excepción, eran tratados de corruptos”. 

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