Sin soberanía ni autoridad

“La República Comunitaria de Fuerabamba EXIGE que el presidente peruano acuda a sus territorios, acompañado del premier Salvador del Caviar y de sus ministros de Energía y Minas, Ambiente”.

Salvador del Solar

La Iglesia mediará en la reunión entre el primer ministro, Salvador del Solar, y el presidente de la comunidad de Fuerabamba, Gregorio Rojas. (Foto: CEP)

Aldo Mariátegui
Aldo Mariátegui

En uso de su soberanía, la República Comunitaria de Fuerabamba le comunica a su par del Perú que graciosamente le concede una tregua hasta el jueves para permitirle la circulación de foráneos ciudadanos peruanos por sus dominios. Sin embargo, lo acordado por nuestro líder, su excelencia Gregorio Rojas, con el premier peruano Salvador del Caviar deberá ser sometido a votación ante la magna asamblea comunitaria.

La República Comunitaria de Fuerabamba insiste para levantar el bloqueo en sus dominios que su par del Perú libere a los hermanos Chávez, dos honestos jurisconsultos que son sus doctos e ínclitos consejeros en la lucha porque las arcas de la República Comunitaria de Fuerabamba sean engordadas con la mina extranjera que actúa en sus dominios y en su soberanía, bajo el patrocinio ilegal de la República del Perú.

Asimismo, la República Comunitaria de Fuerabamba EXIGE que el presidente peruano acuda a sus territorios, acompañado del premier Salvador del Caviar y de sus ministros de Energía y Minas, Ambiente, Agricultura, Educación, Transporte y Vivienda, pues el gigantesco hongo de contaminación y el estruendoso ruido que generan los camiones de la empresa extranjera molestan mucho a los nacionales fuerabambinos en medio del páramo casi inhabitado por donde circulan. Caso contrario, proseguirá el bloqueo y nuestras huaracas, galgas y hondazos agredirán cualquier intento espurio de sus invasoras fuerzas policiales y militares de mellar un milímetro soberano de la República Comunitaria de Fuerabamba.

Queda advertida entonces la República del Perú que la República Comunitaria de Fuerabamba es absolutamente soberana en sus territorios y que no permitiremos que vengan aquí los peruanos con sus leyes y su orden (¡parece broma, pero en el fondo es lo que está sucediendo!).

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