Sedapal o la típica necedad peruana

“Aquí la cosa es mucho más sencilla para solucionar definitivamente a ese desastre de ‘Sedapalo’: privatización. Punto. Lo otro es como meter dinero, tiempo y esperanzas en un fumón sin remedio”.

SJL

Ciudadanos esperando al camión de Sedapal. (Fotos: Giancarlo Ávila)

Sedapal o la típica necedad peruana. (Giancarlo Ávila)

Aldo Mariátegui
Aldo Mariátegui

El ministro Piqué nos anuncia una “reorganización completa” de Sedapal, apoyada por el BM. A Piqué habría que recordarle lo vasto que es el cementerio local de informes enterrados de entes internacionales para mejorar a entes estatales peruanos. Aquí la cosa es mucho más sencilla para solucionar definitivamente a ese desastre de “Sedapalo”: privatización. Punto. Lo otro es como meter dinero, tiempo y esperanzas en un fumón sin remedio.

Privatizada, Sedapal no será para nada perfecta, pero caminará MIL veces mejor, tal como ocurrió con la telefonía (la CPT era una basura) o la electricidad (Electrolima nunca se desempeñó como cuando la manejaban los suizos, que hasta emitían los bonos más demandados por los pequeños ahorristas en esos años). Las empresas públicas nunca funcionarán aquí por injerencia política, por la elevada rotación en sus cargos (nombrados por sus conexiones con el gobierno de turno), por estar capturadas por sus sindicatos (en Sedapal se pueden “heredar” los puestos, aunque Ud. no lo crea), por la corrupción, por el miedo a la Contraloría, por la politización de las tarifas, por el exceso de burócratas y personal, porque el dinero es de todos y de nadie a la vez… Revela muy poco de la memoria y la inteligencia de aquellos que sigan apoyando que Sedapal sea estatal, al menos que lo hagan por intereses estomacales, por imbecilidad ideológica o porque se mueren de miedo de tomar decisiones dramáticas, como Vizcarra y Piqué. Es incomprensible que prefieren una Sedapal estatal aquellos que pagan precios exorbitantes por el agua de camiones, mientras que otros lavan el auto a manguerazos o riegan sus jardines por inundación en una ciudad situada en medio de un desierto. ¡Y el agua de la comunista La Habana es gestionada por una empresa privada! ¡Necios!

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