Muy peruano: Empiezan los Felipillos...

"Un paso básico es que todos los contratos de publicidad sean colgados en web. Y que se coloque publicidad con base en índices (tiraje, rating, llegada), no a dedo. Si no, volveremos a los vicios de siempre".

Martín Vizcarra

Martín Vizcarra observó hoy la autógrafa de la ley que de ejecución humanitaria de pena. (FOTO: USI)

Aldo Mariátegui
Aldo Mariátegui

-Ya varios fujimoristas se le voltearon a Keiko... Bueno, el Perú tiene una larga historia de desertores y traidores, desde el traductor Felipillo. ¿El mismo Vizcarra acaso no traicionó primero a PPK para llegar a la presidencia y luego al Congreso, con quien pactó para llegar a ese puesto (el congresista García Belaunde ha públicamente contado de esas conversaciones, hechas varias en su casa, donde Vizcarra acordó un gobierno apaciguador)?

-Levantado ese excesivo veto a la publicidad estatal, ahora toca que esta sea lo más transparente posible para no volver a los excesos humalistas. No vaya ahora el oficialismo a buscar –o reforzar– a amigos mediáticos con alguna suculenta y exagerada campaña publicitaria por el referéndum (vamos a estar atentos con cuántos avisos le caen a La República). Y no empiecen los nuevos gobernadores y alcaldes con la eterna “mermelada” en provincias. Un paso básico es que todos los contratos de publicidad sean colgados en web. Y que se coloque publicidad con base en índices (tiraje, rating, llegada), no a dedo. Si no, volveremos a los vicios de siempre.

-La producción de gaseosas ha venido cayendo siete meses de manera continua, coincidiendo con el aumento del Impuesto Selectivo al Consumo que le aplicaron el ex ministro Tuesta, el premier Villanueva y el presidente Vizcarra al firmar ese tonto decreto en mayo pasado. Igual ha pasado con los autos desde que les elevaron el ISC. Típico ejemplo de cómo una sobretributación mata a un producto. También es preocupante que el consumo de cemento siga tan bajo, un indicador de que la economía apenas se está moviendo este segundo semestre.

-Lamento la salida de Eduardo Sevilla de Migraciones, a la que modernizó. Una estupidez que un funcionario competente pague por la venalidad de un subordinado.

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