Mohme, Keiko y el ‘Doc’. (Foto: GEC)
Mohme, Keiko y el ‘Doc’. (Foto: GEC)

Quiero arrancar hoy la columna reiterando por enésima vez que no participo en las redes sociales. Jamás he tuiteado, ni tengo FB, Instagram o una vaina de esas. Los que usan mi nombre son impostores. Ahora vayamos al grano, como dicen los dermatólogos: No me vengan a decir que es “casualidad” que al mediático fiscal Pérez se le haya ocurrido visitar a Montesinos JUSTO un día antes de que el TC evalúe la libertad de Keiko. ¡Una presión evidente al TC! Yo alucino a estos fiscales: le faltan continuamente el respeto a sus superiores y a las cabezas de otros poderes, declaran a diario como estrellas de cine, ignoran las reservas de los casos y la presunción de inocencia, tipifican delitos cual legisladores, presionan públicamente por sus posiciones, dan opiniones políticas, son sospechosos de filtraciones a coleguitas favoritos y hasta cuadran al presidente Vizcarra, endiosados incondicional y vergonzosamente por un gran sector de la prensa que ha perdido la debida distancia. Y no sé sobre qué puede hablar Montesinos sobre las campañas de Keiko en años recientes cuando él tiene ya casi dos décadas preso, además de que es conocida la animadversión mutua entre ellos. Tampoco no me vengan los caviares con que la palabra de Montesinos es indiscutible, que entonces valdría lo que declaró sobre que Mohme le había visitado en el SIN y era su ‘Topo’, lo que recogió un antiguo reportaje de Beto Ortiz, ampliado por Jaime Chincha en La ventana indiscreta (ver ). Si una acusación de Montesinos vale para Keiko, que valga también para Mohme ¿o no? Claro, a Mohme nunca le investigaron por esto (otros estuvieron en serios problemas por mucho menos), como tampoco por su peculiar compra del 30% de Canal 4, que prácticamente no le costó nada.