-Contra lo que muchos pensarían, soy de los que lamentan que Evo Morales no haya ganado en primera vuelta y hasta pueda perder en la segunda. Desde que se les cayeron los ingresos por gas y los metales, y ha aumentado el gasto público, Bolivia ha registrado altísimos déficits fiscales consecutivos: -3.4% (2014), -6.9 (2015), -6.7% (2016), -7.8% (2017), -8.3 (2018) y con un -8.5% aproximado para cerrar 2019.

A esto hay que sumarle un tipo de cambio prácticamente congelado desde 2010 y unas reservas internacionales en caída libre (de US$15 mil millones en 2014 a los US$8,900 millones actuales). O sea, los bolivianos están hace rato viviendo MUY por encima de sus posibilidades, financiando su gasto público a base de deuda y encima con un tipo de cambio artificial, lo que configura un espejismo económico insostenible, que dolorosamente se hará trizas en algún momento. Habrá un muy fuerte ajuste en el gasto y consumo, acompañado de una devaluación muy fuerte. Por eso, quien debe pagar los platos rotos debe ser Evo y que no pase lo de Macri o Moreno, que terminaron asumiendo las cuentas de Cristina y Correa.

-Coincido con Basombrío en que el impopular FP aún no está muerto. Este es un país muy cretino para votar, en donde Alan García casi fue reelecto en 2001 y lo consiguió en 2006, a pesar del cataclismo que fue su primer gobierno. Belaunde no pudo irse más impopular en 1968 y regresó, arrasando, en 1980.

-Esta alianza de Verónika Mendoza con los incinerados Cerrón y Yehude es tan electoralmente radioactiva como si AP u otro partido llevase como “joven renovador” este 2020 o 2021 a mi dilecto vecino Augusto Rey después de haber estado tan cercano laboralmente a Susana Villarán y otras joyas en la dirección municipal limeña. Hay quienes restan más que suman.

TAGS RELACIONADOS