En defensa de Urresti

“No tengo ninguna simpatía por PPK o Urresti, pero lo hecho con ellos confirma que nuestro Poder Judicial es un aparato arbitrario y politizado, donde la caviarada impone lo que le da la gana...”.

Daniel Urresti

Daniel Urresti había sido absuelto pocos días antes de las elecciones de octubre del 2018. (Foto: GEC)

En defensa de Urresti. (Foto: GEC)

Aldo Mariátegui
Aldo Mariátegui

Nuevamente la “justicia” peruana nos volvió a regalar más atrocidades legales. Esta vez fueron la detención de PPK, cuyas motivaciones dan vergüenza de lo tan pobremente sustentadas que están, y la reversión de la absolución a Urresti por parte de esa sala suprema penal que preside –y domina– ese juez caviar, intocable y todopoderoso, que se llama César San Martín (CSM). No tengo ninguna simpatía por PPK o Urresti, pero lo hecho con ellos confirma que nuestro Poder Judicial es un aparato arbitrario y politizado, donde la caviarada impone lo que le da la gana y así se hacen salvajadas como las mencionadas, como también se revierten indultos, se hacen sentencias afuera, se crean presos políticos (Keiko) o te condenan con causas ya prescritas. Lo de Urresti es una sentencia claramente politizada.

No sé si será inocente (aunque sí me lo parece. Veo muy feble la acusación), pero ese señor ya había pasado por un largo, angustiante, costoso y mediático juicio y si fue declarado inocente, pues ese fue el resultado y ya está. Pero no, la caviarada no le quería ver absuelto y ya CSM y su sala se encargaron de eso. Lo que más me jode es el silencio (y hasta el aplauso) de la prensa frente a tremenda barbaridad, solamente porque Urresti les es antipático. ¡Qué horror de justicia y de “país”! Un “país” que cada vez encaja mejor en la genial definición de Piérola (“desconcertadas gentes”), donde el 53% apoya el bloqueo impune de carreteras y solo el 27% es partidario de restablecer inmediatamente el orden público. Al peruano no le gusta la autoridad ni el orden ni el respeto de los derechos de los demás. Después me dicen que esto tiene futuro. ¡Claro, con el arquero Forsyth de presidente! ¡Qué tal “sick joke” (chiste enfermo) es nuestra “justicia” y nuestra opinión pública!

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