Casualidad de casualidades…

“Esta tan rara y rochosa detención de PPK le ha caído a Vizcarra del cielo. Muy, muy extraña toda esta operación (...). En todo caso, a PPK le pudieron poner un grillete electrónico”.

PPK

Esta mañana, el Poder Judicial ordenó la detención preliminar contra PPK en el marco de la investigación que se le sigue por el presunto delito de lavado de activos por el caso Odebrecht. (Foto: Ministerio Público)

Aldo Mariátegui
Aldo Mariátegui

No hay nada más útil que una “accidental” buena cortina de humo para cualquier gobierno que esté perdiendo popularidad aceleradamente, que enfrente crisis que no puede resolver, que haya agotado sus caballitos de batalla y que no le hayan funcionado esos relevos ministeriales que suelen “oxigenarlos”.

Si algo me han enseñado el Perú, su aparato de justicia y esta profesión, es a ser cínico: en mi curtida opinión no existen las casualidades en política, menos cuando esta se ha judicializado tanto y además existen terceros agentes ideologizados que tienen una influencia descomunal en la justicia.

Todo esto al margen de que si el procesado de turno es (muy probablemente) culpable o no; solo hay que enfocarse en que los chivos expiatorios son muy convenientes para distraer a la platea en determinadas coyunturas complicadas, más aún mientras más hayan pesado políticamente en su momento.

Incluso el martes en mi programa en Willax especulé con lo útil que le sería al acorralado Vizcarra que caiga Alan García; todas estas movidas con el cheque por la conferencia y la donación a Alva Castro apuntaban a eso. Pero cayó otro.

Esta tan rara y rochosa detención de PPK le ha caído a Vizcarra del cielo. Muy, muy extraña toda esta operación, desde por un segundo allanamiento a la misma casa hasta porque era muy discutible el peligro de fuga. Es cierto que Fujimori es un octogenario y está preso al margen de sus años (con el agravante de que bárbaramente se le revirtió un indulto), pero en su caso hubo una fuga previa al Japón y una condena efectiva (made in Spain). En todo caso, a PPK le pudieron poner un grillete electrónico o disponer su detención domiciliaria. Cierro con un sabio refrán español sobre los traidores: “al perro que es traicionero, no le vuelvas el trasero”. 

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