Boloña: una derecha sin épica

“Aquí se le hace una estatua a un comunista tan negativo como JDC y se olvida a Boloña, el ministro de Economía más relevante que hemos tenido. Y ningún joven tiene idea del colosal cambio que hizo”.

Carlos Boloña, ex ministro de Economía de Alberto Fujimori, falleció a los 68 años. (El Comercio)

Carlos Boloña, ex ministro de Economía de Alberto Fujimori, falleció a los 68 años. (El Comercio)

Carlos Boloña, ex ministro de Economía de Alberto Fujimori, falleció a los 68 años. (El Comercio)

Carlos Boloña, ex ministro de Economía de Alberto Fujimori, falleció a los 68 años. (El Comercio)

Aldo Mariátegui
Aldo Mariátegui

-Un eterno problema que ha tenido la derecha es su nula capacidad para construir una épica política propia, una narrativa para entusiasmar y educar a las masas. En cambio, la izquierda es habilísima en distorsionar la historia a su favor. Fallece Boloña y apenas unas mezquinas notitas, cuando lo que hizo en su primer ministerio fue sencillamente formidable, como bien lo recordó ayer Rafael Hidalgo en Expreso: tres olas de reformas estructurales que CAMBIARON radicalmente a este “país” entre 1991-92. Pero aquí se le hace una estatua a un comunista tan negativo como JDC y se olvida a Boloña, el ministro de Economía más relevante que hemos tenido. Y ningún joven tiene idea del colosal cambio que hizo Boloña y lo que significó para estos últimos 25 años de avance. Otra narrativa épica idónea sería que el día de la captura de Abimael Guzmán fuese un día feriado; una de las pocas guerras que ganamos. Los medios tenemos muchísima culpa de esta eterna derrota cultural de la derecha frente a la izquierda: lo hecho por Boloña en su primera gestión se merecía páginas enteras y largos reportajes televisivos dominicales de homenaje y reflexión a su muerte. Pero más fácil y vendedor es concentrarse machaconamente solo en el escándalo político.  

-Keiko demostró una vez más su pésimo ojo político al nombrar a Salaverry como presidente del Congreso. Un fujimorista de última hora (ex aprista), que demostró ser muy poco trabajador en la comisión anticorrupción (Talara, Gasoducto, Metro-2) y con tremendo techo de vidrio por sus muchas deudas estatales; muy vulnerable a las presiones oficialistas. ¿O este Salaverry descafeinado es una rama de olivo fujimorista a Vizcarra para que no cierre el Congreso? ¿O si traicionó al Apra, no iba a traicionar a Keiko? ¿O es un eterno “topo” aprista?

Ir a portada