Aldo Mariátegui: Martens debió renunciar

“Tampoco entiendo a Zavala; no veo cuál era su plan oculto al detonar esta guerra. Habría reiterado su ceguera si lo ha hecho solamente por pararle los machos a los fujimoristas...”.

Marilú Martens

La ministra ya lleva dos horas en el Congreso. (César Campos)

La ministra ya lleva dos horas en el Congreso. (César Campos)

César Campos

Aldo Mariátegui
Aldo Mariátegui

Al momento de escribir esta columna (6:30 p.m.), aún el Congreso no había votado la cuestión de confianza. Sin embargo, a tenor de lo manifestado por fujimoristas, Vitocho y la izquierda, todo indica que es altamente probable que Zavala ya sea historia como premier a la hora que alguien esté leyendo estas líneas. Para mí, la gran culpable de que hayamos llegado a estos extremos tan desagradables es Martens; ella debió ayer, a más tardar, presentar su renuncia irrevocable para evitarle al país pasar por estas crispaciones, tan nocivas para todos. Uno debe pensar en su país primero: si uno es motivo de tanta discordia y es políticamente insostenible, pues lo sabio y noble es alejarse del puesto. Nadie es imprescindible ni nadie encarna la política educativa, ni Conare iba a crecer más si ella se marchaba y desinflaba el globo. Esta crispación puede incluso frenar la incipiente recuperación económica. Tampoco entiendo a Zavala; no veo cuál era su plan oculto al detonar esta guerra. Habría reiterado su ceguera si lo ha hecho solamente por pararle los machos a los fujimoristas, por consejo de RMP y Cateriano. Ya de PPK como político prefiero ni opinar. Y la oposición, un horror. Más que hacerle el juego al Conare y dañar la reforma educativa con esta absurda censura, se lo han hecho a una posible recesión abortando la aparente recuperación. Irresponsables que no piensan en el país...

Otro al que le cortaron todas las alas ayer fue a Kenji con esa ley que ha creado el Grupo Mixto parlamentario. Esa jugada impide cualquier intención suya de romper la bancada naranja: nadie va a salirse de su bancada para acabar en un cajón de sastre, junto a los mendocistas, Vilcatoma, Viera y Patty Donaire.

Y a todo esto… ¿Verónika Mendoza está viva? ¿Se copió la mudez de Castañeda?

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