Aldo Mariátegui: Frecuencia inolvidable

“Olvidar una trágica historia tan propia de ese mismo canal y que nos concierne tanto a todos los peruanos es imperdonable sencillamente porque es suicida para el país”.

¿Es Baruch Ivcher otro de los chuponeados? (Perú21)
Aldo Mariátegui
Aldo Mariátegui

Muchos ex trabajadores, la familia y allegados a Baruch Ivcher tuvieron este martes la gentil deferencia de invitarme a una cena en conmemoración de los 20 años de la captura de Canal 2-Frecuencia Latina. Me encontré allí con toda la gente (Rosario, Iván, Emilio, Julio, Eva, Pedro y tantos más) que había vivido esos durísimos momentos con Baruch, oprobio que felizmente tuvo un final justo a finales del año 2000. Fue muy intenso ver y escuchar testimonios, pero lo que más emocionaba era el sentimiento y la mística que transmitían, esa “camiseta” que nace cuando se sufren persecuciones implacables. Es que en este tan ingrato y tan ligero Perú olvidamos muy pronto y por eso el pasado infame siempre nos regresa en nuevas versiones: muy probablemente Fujimori no hubiera tomado FL ni despojado de su nacionalidad a Ivcher si no hubiéramos olvidado que lo mismo hizo Velasco con toda la TV y con Eudocio Ravines y Manuel D’Ornellas.

Y para no olvidar basta solo recordar. Por eso me apenó enterarme de que esa cena había sido organizada espontáneamente por ellos no solo para homenajear a Ivcher, sino también como un desagravio porque la actual Latina les había descartado hacer cualquier programa o mención al respecto.

Me resigno a que un nuevo dueño cambie el nombre, el logo, la especial cultura interna y los colores de siempre. O que opte concentrarse básicamente en el entretenimiento más ligero porque el rating manda. Cada uno es amo de sus pequeñas decisiones. Pero olvidar una trágica historia tan propia de ese mismo canal y que nos concierne tanto a todos los peruanos es imperdonable sencillamente porque es suicida para el país: en el futuro no nos quejemos cuando otro abusivo venga y haga un atropello similar, estimados Jesús Zamora León (propietario) y Andrés Badra (gerente).

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