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Nutricionista

Las emociones tienen un impacto en nuestra elección de los alimentos, ya sea positivo o negativo. Por otro lado, los alimentos evocan emociones y muchas veces los comemos para sentirlas.

Por ejemplo, es común oír que cuando una persona tiene una ruptura amorosa se refugia en los dulces. En otras ocasiones, comemos algo y luego nos sentimos culpables. Hay alimentos, también, que nos recuerdan el cariño de mamá o de la abuela y, al comerlos, traemos esas emociones. Muchas veces se busca estimular a los niños con la típica frase "si comes tu comida te doy un dulce" y así crecen sintiendo que los dulces son "lo deseable" y que la comida, bueno, lo que están obligados a comer.

Hay una serie de factores como el cultural, el familiar, la accesibilidad, el antojo, el hambre y hasta la publicidad, que tienen un impacto en la elección de los alimentos. Las fiestas son un claro ejemplo de esto, por lo que debemos evitar excesos y aprender a moderar nuestro consumo.

Es importante reconocer qué factores nos afectan negativamente o causan hábitos poco saludables, a fin de corregirlos a tiempo.