(Foto: Alessandro Currarino / GEC)
(Foto: Alessandro Currarino / GEC)

No era precisamente un lecho de rosas lo que le esperaba al Premier ayer en el Congreso y todo indica que con ello en la cabeza preparó su alocución, pues fue notorio el propósito –a la inversa que en los mensajes del presidente Martín Vizcarra– de ser lo más explícito posible al exponer los planes del gobierno para el período que vendrá de aquí hasta que se celebren los próximos comicios presidenciales, en abril del 2021. Ojalá nomás que planteamientos tan irreprochables no terminen, como otros de este régimen, quedándose en mero papel mojado.

Lo primero a destacar es la centralidad que el primer ministro le dio a los proyectos de inversión minera. Es decir, el anuncio de aligerar los trámites burocráticos para agilizar los procesos en el sector debería concretarse este mismo año, para que los grandes proyectos en cartera –fondeados, la mayoría de ellos– puedan ver la luz. El reto es enorme, desde luego, pues luchar contra el Leviatán burocrático no será nada fácil.

El Perú es un país minero, insistió Pedro Cateriano, más de una vez. Y precisó que el Estado defenderá y promoverá la minería responsable, así como, al mismo tiempo, combatirá con energía la minería ilegal. Hizo bien en graficar lo que pasó en Tambogrande, donde una campaña que hasta pronosticó el fin del ceviche hizo que se paralizara una inversión millonaria en una zona que hoy, después de que los trabajos se bloquearan, ha sido prácticamente arrasada por la minería ilegal.

Destacamos ese punto porque nos parece no solo importante, sino esencial para nuestra economía. Pero asimismo genera expectativa el ofrecimiento de sacar adelante proyectos empantanados como los de las líneas 3 y 4 del Metro de Lima, así como el de la Carretera Central, pero esta vez explicando modalidades, mecanismos y plazos concretos que brillaron por su ausencia en el mensaje presidencial. Todo bien hasta ahí, entonces, pero que el Premier Cateriano no tenga dudas de que la prensa independiente mantendrá vigilancia estricta sobre los planes y objetivos ofrecidos.