El cuco de las reformas
El cuco de las reformas

COLUMNISTA INVITADO:

MAURICIO AGUIRRE

Verónika Mendoza entró en campaña. La candidata más importante de la izquierda empezó a hablar de reformas y en la otra orilla a más de uno ya se le pusieron los pelos de punta. La semana pasada, en una entrevista en RPP, dijo que se necesita una segunda reforma agraria y una reforma tributaria que incluya un impuesto a la riqueza. Una nueva Constitución que modifique principalmente el régimen económico es también parte de sus propuestas electorales.

Para la derecha conservadora y los liberales a ultranza, hablar de Verónika Mendoza es casi casi como invocar al diablo. Muchos prefieren hacer de cuenta de que no existe, y recuerdo que más de una vez en la campaña presidencial del 2016 me sugirieron no darle espacio en la pantalla de televisión, como una manera de evitar su crecimiento electoral. El repetido y craso error de nuestra derecha política, que siempre pretendió sacar a la izquierda de la carrera electoral con artes no tan santas.

Cinco años después Mendoza está otra vez en el escenario electoral. En el 2016 con una propuesta similar y la sombra del chavismo sobre su candidatura, consiguió casi el 20% de los votos y estuvo muy cerca de pasar a la segunda vuelta.

Ahora el país no está mejor, los peruanos están más desencantados y la gente cree menos en las bondades de un régimen económico liberal que muchas veces, y sin anestesia, los expectora de sus beneficios. En suma, quieren cambios en serio, no solo maquillajes electorales y promesas que terminan empolvadas en olvidados planes de gobierno.

Es por eso que no debería estar en discusión si se necesitan reformas profundas urgentes para construir un país más inclusivo y justo, sino en cómo deben hacerse esas reformas. No hay que tenerle miedo al cuco de las reformas. Al contrario, es crucial hacerlas dentro de casa antes de que nos las hagan desde afuera, con contrabando incluido.

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