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Durante la campaña, políticos y opinólogos suelen repetir hasta el cansancio "que el pueblo decida", "la verdadera encuesta se dará el día de las elecciones", "la voz del pueblo es la voz de Dios", "los peruanos no se dejan manipular", "el pueblo es inteligente y sabe por quién votar".

El domingo hubo un triunfo abrumador de Keiko Fujimori. Cerca del 40% de los votos válidos y probablemente más de 60 de los 130 escaños, el pueblo decidió dárselos a Fujimori.

Y claro, a quienes no les gusta el resultado, luego de haber hecho grandes esfuerzos con marchas y movilizaciones de NOAKEIKO o "Fujimori nunca más", tratan de explicar la voluntad popular, dándole vueltas, por lo menos esa es mi lectura, a la idea de que el pueblo peruano es ignorante y no tiene idea de por quién vota. El endiosamiento del voto popular decae solapadamente.

La gran mayoría de peruanos ha manifestado su rechazo al socialismo radical, sin embargo, Verónika Mendoza ha estado muy cerca de llegar al poder, muy cerca; aparentemente la aparición pública en el debate de Gregorio Santos, quien sacó más del 3%, evitó que Mendoza llegara a la segunda vuelta. Quién lo hubiese dicho. Gracias a Santos, el voto pro sistema ganó al antisistema.

Ahora se viene una segunda vuelta, dos meses más de campaña (absurdamente dos meses cuando puede ser mucho antes).

Pero a partir del 28 de julio, gane quien gane, se debe trabajar rápidamente, con eficiencia y capacidad de gestión, para seguir reduciendo la pobreza en el país. Es urgente que sea con velocidad.

De los que perdieron, hay que felicitar a Mendoza por una gran campaña que casi la pudo llevar al poder.

A Alfredo Barnechea, que en su momento estuvo cerca, bastante cerca, y ha logrado revivir un partido que se extinguía.

Y claro, felicitar a Pedro Pablo Kuczynski, que podría ser el próximo presidente del Perú.