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Petroperú transporta, refina, distribuye y comercializa combustibles. No explora ni explota. PerúPetro promociona, negocia, suscribe y supervisa contratos para la exploración y explotación de hidrocarburos. Así los roles. PerúPetro, sabiendo que vencía el contrato con Pluspetrol, convoca, mal y tarde, a licitación para conseguir un nuevo operador del Lote 192, pero no hubo postor alguno que estuviese interesado. Entonces, para no paralizar la extracción de petróleo, con el tiempo encima, firman un contrato por dos años con la empresa Pacific. Solo por dos años, como para darse tiempo y arreglar el desmadre.

El premier y la ministra del sector fueron al Congreso a explicar la situación y a decir claramente que Petroperú no estaba en capacidad técnica ni económica de explotar el Lote 192 (aparte de ser ilegal que lo haga). Mientras tanto, el pueblo de Loreto, azuzado por los oportunistas que evidencian su voracidad de votos, cueste lo que cueste (y nos costará mucho), reclamaban violentamente que el petróleo "debe retornar a los peruanos" y exigían el ingreso de Petroperú.

El Congreso no escuchó a las autoridades, votaron juntos los estatistas y los que dicen no serlo.

Aprobaron, para ganar los ansiados votos, autorizar a PerúPetro para que suscriba contrato con Petroperú para explotar el lote 192. Loreto celebró, los congresistas estatistas izaron banderas y los que tenían rabo de paja explicaron, sin vergüenza, que "se ha autorizado nomás, que no es obligatorio que Petroperú intervenga". Toda una triquiñuela para ganarse unos votos.

El daño ya está hecho. El gobierno se ha quedado más solitario que nunca, la credibilidad en los contratos se va perdiendo, la imagen del país duramente golpeada y muchos congresistas, que optaron por el populismo, nos dejan más desmoralizados que de costumbre. Y algunos ingenuos seguimos pensando que aún podemos ser un país serio.

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