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El Perú, a partir de los noventa, inicia un proceso de liberalización de la economía, eliminando protecciones arancelarias y no arancelarias, facilitando el comercio, y así, integrándonos al mundo. Esta política buscaba generar competencia y lograr que nuestras empresas, acostumbradas a vivir de la protección del Estado, fueran más competitivas y ofrecieran al mercado productos de mejor calidad y precio. Esta política se profundiza con los tratados de libre comercio promovidos a partir del 2000.

El efecto positivo lo podemos ver: las empresas se fortalecieron, las inversiones llegaron, nuestras exportaciones aumentaron y la oferta de bienes y servicios se diversificó, brindando toda una gama de productos de distinta calidad y precio, en beneficio de todos los consumidores.

Sin embargo, de tanto en tanto, aparecen nuevos intentos de mantener el proteccionismo en nuestro país. Uno de estos casos fue una escandalosa investigación por dumping que inició Indecopi para impedir el ingreso de ropa proveniente de la China y favorecer a los productores nacionales.

Luego de una investigación manipulada, sesgada, con la intención de cumplir su objetivo y castigar las importaciones, cueste lo que cueste, en diciembre del 2013 la Comisión de Fiscalización de Dumping y Subsidios de Indecopi impuso medidas antidumping a la ropa china.

Es decir, los importadores tuvieron que pagar altas sobretasas que irían a parar a las arcas de Indecopi. A junio de 2015, lo recaudado sobrepasa los 21 millones de dólares.

El Tribunal del Indecopi le enmendó la plana a la comisión y revocó la medida impuesta. Ahora, Indecopi tendrá que devolver más de 21 millones de dólares confiscados a los importadores. El famoso vómito negro. Se les advirtió desde el principio que la investigación no tenía ni pies ni cabeza, solo tenían una voracidad desmedida de populismo barato.