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Empezó la carrera al poder con 19 candidatos en el partidor. Todos ellos han inscrito ya sus planchas y han presentado sus planes de gobierno para que los ciudadanos podamos tomar decisiones informadas.

Lamentablemente, los electores no leerán esos planes para decidir su voto. Salvo algunos analistas, nadie lee los planes que nos ofrecen los candidatos para gobernar. Es más, hay candidatos que ni siquiera parecen haber leído sus propios planes: "ya veremos cómo hacemos", dice uno de ellos.

César Acuña, quien afirma no ser un iluminado pero sí un bendecido, quiere llegar a gobernar el país para después ver cómo lo hace. Lo importante para él es llegar y ya nos advirtió, sin ruborizarse, que tiene plata como cancha para lograrlo. En el 2010, siendo alcalde de Trujillo, planeaba su estrategia política para ganar votos. Consistía en identificar las 100 zonas más necesitadas y en cada una de ellas a 100 familias, a las que entregaría una credencial de APP y mensualmente les daría una colaboración, así quería comprarse 50,000 votos a 5 votos por cada una de las 10,000 familias "beneficiadas". Afirmaba entonces: "por mi parte, por la municipalidad, vamos a hacer campaña (siendo alcalde)", pero también decía y no le importaba: "es malo, pero aquí vale todo".

Pero ahí está, muy cerca al segundo puesto en las encuestas. ¿Vale todo para llegar a ser presidente? El candidato de la "raza distinta", dominado por su hedonismo, afirmó en CADE "yo lo he logrado casi todo, solo me falta ser presidente". Dueño de universidades mediocres y alcalde dos veces de Trujillo, una de las ciudades más inseguras del país, ¿podrá resolver los graves problemas de educación y seguridad?

Necesitamos a alguien que lidere las reformas y retome el camino al desarrollo que ya hemos emprendido pero frenado en los últimos años, no a alguien que dice que ya verá cómo hará.

Así las cosas, dicen que en el Perú cualquier cosa puede pasar. Estamos advertidos.