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El tema principal de una campaña política en nuestro país, pienso, debe ser explicar el camino que tiene el candidato para eliminar la pobreza. Entrar a detalle, explicar su diagnóstico y plantear soluciones concretas y viables. Tema muy amplio que incluye educación, salud, agua y saneamiento, empleo y otros. Pero hoy el tema más preocupante para los electores, según las encuestas, es la inseguridad ciudadana.

En campañas anteriores el debate político se centraba en otros temas. Teníamos los tratados de libre comercio, las "sobreganancias" mineras, entre otros. Si retrocedemos en el tiempo, el tema era retomar la democracia, la institucionalidad y la lucha contra la corrupción, pero las encuestas presentaban siempre como el principal problema la falta de empleo, es decir, la pobreza.

Hoy se plantean temas para ver por dónde se engancha con el ciudadano. Evalúan o revalúan sus posiciones sobre la unión civil, o el aborto en caso de violación, algunos entrando en contradicciones vergonzosas; se busca lograr votos comprándolos con exagerados aumentos al sueldo mínimo. Se busca captar el voto de los informales culpando únicamente a la Sunat (muchas veces merecidamente), pero evitan enfrentar el tema de la rigidez laboral.

Esta vez los candidatos "antisistema" casi no existen. Están ahora los que dicen que no son antimineros, sino que quieren minería responsable, pero son incapaces de mencionar un solo proyecto que cumpla con sus estándares (¡son antimineros!). Varios de los hoy 19 candidatos sueñan con ser etiquetados como "outsiders" y entran a atacar a los "políticos tradicionales" (los únicos "outsiders", Belmont y Fujimori, le dieron a ese argumento).

No votemos por la improvisación, por advenedizos que no sabrán lidiar políticamente con el Congreso. Votemos por quienes tienen ideas y equipo para reducir la pobreza y sepan cómo devolvernos la seguridad.