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Este domingo 6 de diciembre se llevarán a cabo las elecciones parlamentarias en Venezuela. En un sistema unicameral de 167 diputados, según últimas encuestas confiables, la oposición podría conseguir poco más de 111 escaños, alcanzando más de los dos tercios que le darían mayoría calificada y, así, poder iniciar el camino al gran cambio que Venezuela necesita. Claro, siempre que el oficialismo lo permita.

Luego de más de 15 años de chavismo enquistado en el poder, este difícilmente permitirá una derrota de esa naturaleza. Controlando todos los poderes del Estado, incluido el electoral, Maduro impulsa una elección en la que difícilmente se puede confiar: ha prohibido la participación de observadores de la OEA y la Unión Europea en el proceso, permitiendo solo a los de Unasur; y es que su complicidad con el régimen chavista ha sido vergonzosa. Avaló la fraudulenta elección que puso a Maduro en la presidencia, lamentablemente en un acto llevado a cabo en Lima con la "condición" de que se realicen las investigaciones necesarias, lo que nunca sucedió. Y, así, Maduro se consolidó en el poder.

Enfrentó protestas donde murieron más de 40 personas, encarceló a opositores políticos y la dictadura siguió avanzando, censurando a la prensa y a pesar del descontento popular; sintiéndose capaz de hacerlo gracias a las armas y complicidad de organismos internacionales y de sus gobiernos.

La pusilánime OEA de Insulza buscaba no involucrarse. Pero hoy la OEA del uruguayo Almagro emitió una carta donde pide que cese la violencia tras el asesinato del dirigente opositor Luis Manuel Díaz en una marcha electoral. Maduro reaccionó calificándolo de basura. Así las cosas, esperamos el triunfo de la oposición y la defensa de los resultados. El pueblo peruano –lamentablemente no este gobierno, por temas de agendas– está con Venezuela. Ya tendremos oportunidad de reivindicarnos con este pueblo hermano.

eduardoferreyros@gmail.com