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El Perú ha logrado mantener en los últimos años índices de crecimiento económico interesantes. Gracias a ello, la pobreza ha venido reduciéndose, en algunos gobiernos más que en otros, pero reduciéndose al fin. ¿Cómo acelerar esa reducción? ¿Cómo lograr que el crecimiento lleve a un ciudadano a salir definitivamente de la pobreza sin riesgos de que regrese a ella? El gobierno del presidente Humala decidió que la mejor forma era haciendo transferencias directas a los más vulnerables, pero eso no es sostenible en el tiempo si no es acompañado de crecimiento económico (inversión) y de un sistema que permita salir a los beneficiados de los programas sociales e incorporarse a la generación de producción. El próximo gobierno tiene que hacer reformas, en distintos sectores. Solo eso hará posible reducir la pobreza, basándose en mayor producción. Para ello necesitaremos un Ejecutivo políticamente fuerte y decidido a realizarlas, y un Congreso dispuesto a trabajar con el Ejecutivo. Cambiar de nombre de presidentes a gobernadores no es una reforma de nuestro sistema de regionalización. Subir los límites de aportes a los partidos políticos no es una reforma del sistema electoral. Y, así, las grandes reformas necesitan decisión política, ciertos niveles de consenso y comunicación con los ciudadanos. ¿Reformas institucionales en el sector público, en el Poder Judicial, en educación y salud, entre otras, serán posibles de hacer durante la próxima administración? Una reforma es un cambio radical de sistema, y eso es difícil de realizar, pero es urgente para dar el gran salto. No queremos a alguien que se dedique a administrar lo que hay y vaya maquillando las dificultades. Hay que tomar grandes decisiones y eso es difícil. Pero la historia no se escribe haciendo solo lo fácil.

eduardoferreyros@gmail.com