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Se acerca el día. Nos quedan solo 19 días para las elecciones y el ambiente político sigue completamente enrarecido y confuso. Un proceso electoral donde el Jurado Nacional de Elecciones ha sido el actor principal, en lugar de que lo sean los candidatos y sus propuestas.

Son pocos los espacios donde los candidatos pueden exponer sus ideas. Están los planes de gobierno publicados, la ciudadanía puede acceder a ellos para enterarse qué piensan hacer los que pretenden gobernarnos, pero seamos honestos, los electores votarán más por cuestiones emotivas que por propuestas concretas.

Aún así, vemos a los candidatos tratando de compartir sus propuestas, y la desesperación de no poder utilizar el espacio periodístico que se les ofrece para ello.

Lo que vemos en gran medida en las entrevistas son candidatos buscando defenderse de acusaciones o empujados a atacar a sus adversarios. "¿Qué? ¿Ya se acabó la entrevista? Pero si lo que yo quiero es exponer mis propuestas", dicen. "Ya tendrá oportunidad, lo volveremos a invitar". ¡Que pase el siguiente!

Algunos encuentran un espacio y lo aprovechan, es el caso del candidato Alfredo Barnechea y la renegociación del gas. Nos guste o no su propuesta, es una que ha calado y le ha permitido ubicarse en un lugar expectante. Le funcionó.¿Por qué no tenemos en claro hoy, por poner solo un ejemplo, de cómo se enfrentará el gravísimo problema de la minería ilegal? Parece ser que no les resulta muy importante.

Zonas enteras del país, principalmente Madre de Dios (tiene únicamente 96,000 electores), están tomadas por delincuentes, donde la contaminación y deforestación probablemente sean ya irreversibles, donde la explotación sexual de miles de menores es práctica común.

¿No merece este tema ser enfrentado? Claro, se habla de la minería formal, que tal y cual proyecto no van, pero, ¿la minería ilegal sí va?