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El primer anuncio de los resultados de las elecciones en Venezuela fue de 99 escaños para la oposición y 46 para el oficialismo, faltando todavía por definir 22 de los 167 escaños que hay en total.

Ya con la mayoría simple obtenida, la oposición en Venezuela ha ganado una buena dosis de poder. Sobre todo ha recuperado la alegría y la esperanza de tiempos de cambio. ¡Felicitaciones, Venezuela!

Pero el discurso de Maduro, si bien aceptaba la derrota, no parecía el de un derrotado, sino el de uno al que simplemente se le ha bajado la llanta y ante eso hay que estar muy atentos. Ya antes, oliendo la derrota, había amenazado que el Tribunal Supremo de Justicia podría anular las leyes que promulgasen que vayan contra el modelo chavista.

El grupo de la oposición ya tiene la mayoría para aprobar leyes y promulgar una amnistía que libere a los presos políticos, pero el gran reto es llegar a superar los 111 escaños para iniciar la gran reforma. Sin embargo, consiguiendo superar los 100, los tres quintos, la oposición venezolana estaría lo suficientemente posicionada como para aprobar enmiendas a la Constitución, censurar ministros y vetar leyes habilitantes que le dan poderes legislativos a Maduro. El camino por delante será duro hasta llegar a la presidencia. Pero ya se inició.

La oposición venezolana tuvo el gran mérito de unirse ante la dictadura. Personajes políticos que no hace mucho eran incapaces de sentarse en una misma mesa lograron dejar de lado las diferencias programáticas a fin de unirse en la Mesa de Unidad Democrática (MUD) para luchar conjuntamente por la recuperación de la democracia en su país, y hasta ahora lo vienen logrando.

Esta fiesta democrática venezolana, pero también latinoamericana, nos da la esperanza de que el populismo irá desapareciendo de la región progresivamente. Hora de festejar, pero también de seguir atentos.