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Las exportaciones en el 2015 habrán caído en un 15% respecto del 2014. Gran parte de esta disminución se explica por la caída de los precios internacionales de los minerales que exportamos, pero no todo se explica así. Años anteriores, cuando los precios ya venían bajando, nuestras exportaciones no tradicionales seguían creciendo. En el 2015, estas exportaciones habrán caído aproximadamente 8% y esto es preocupante.

Las exportaciones con valor agregado, las manufacturas, caen el 2015, entre otras razones, por la pérdida de competitividad que venimos sufriendo y de no tomar acciones concretas, será muy difícil de revertir la tendencia.

Perdemos competitividad por carecer de infraestructura adecuada, por la rigidez laboral, por las dificultades que día a día sufren los emprendedores al enfrentarse a un Estado que no facilita las actividades económicas. Al perder competitividad, nuestros productos se encarecen y pierden mercados que ya se habían ganado.

Debemos modernizar el Estado. Necesitamos uno que facilite las actividades económicas, que avance al ritmo del sector privado, que reaccione rápidamente para servir al ciudadano. La famosa tramitomanía es un lastre que parece haberse enquistado y al cual hay que quebrar rápidamente para retomar el ritmo de crecimiento.

Tenemos que crecer a tasas mayores al magro 2.5% del 2015. La nueva administración que ingrese en el 2016 debe buscar concentrarse en destrabar las barreras al crecimiento para así dedicarse a lo que le compete: seguridad, educación, salud, infraestructura, mejor justicia… eliminar pobreza. Se debe acabar con la tontería de "incluir para crecer" y regresar al "crecer para incluir". Generar riqueza es urgente, los pobres no tienen por qué esperar la desidia de los gobernantes para encontrar oportunidades de una mejor vida.Quiero ser optimista y pensar que lo que se viene a partir del 2016 será superior. Recuperemos el entusiasmo.