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¿Debe ser aceptado el borrador para un acuerdo de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, presentado el 25 de junio y que está formado por dos partes, resumidas en una sola propuesta? El primer documento lleva por título "Reformas para completar del actual programa y más allá" y el segundo "Análisis preliminar de sostenibilidad de la deuda".

Esa fue la pregunta en el referéndum griego en la que ganó el No. ¿Alguien realmente cree que la mayoría de votantes sabía de qué se trataba el contenido de la consulta? Los griegos parece que entendieron esa pregunta en un simple: "Le dices sí o no a Europa"… y dijeron no.

Tsipras, un irresponsable populista, que prometió demagógicamente terminar con "la austeridad y la humillación", alentó el No. Su estrategia: cargar la responsabilidad a su pueblo, darse fuerzas para sentarse nuevamente a negociar y probablemente aceptar una nueva propuesta muy similar a la rechazada. En el camino renunciaría su ministro de Economía, sujeto que no sería bienvenido nuevamente en la mesa de negociaciones por los demás europeos.

Grecia ya ha sido rescatada dos veces sin mayores resultados. Por otro lado, el resto de Europa tiene grandes dificultades con sus ciudadanos para aprobar nuevos programas de rescate, al final del día es su dinero. Argumentan que ellos son trabajadores y disciplinados y que no están dispuestos a seguirles pagando la juerga a los griegos. Sin embargo, trabajan nuevas propuestas bajo la condición: "solidaridad a cambio de reformas". Más reformas.

Tiempos sumamente difíciles para los griegos. En realidad su juerga ya acabó hace un buen tiempo y lo que hay es una resaca de desesperación y sufrimiento. Un drama al que fueron llevados por gobiernos irresponsables. No habrá salida fácil. Una economía pequeña, sin aparato productivo competitivo. Eso es lo que hay. No hay nada que festejar.

Eduardo Ferreyroseduardoferreyros@gmail.com

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