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Hace unos meses escribimos sobre la necesidad de cambiar el marco regulatorio para que las empresas puedan donar los alimentos que perdieron valor comercial, pero que están aptos para el consumo humano, en lugar de destruirlos, como lo hacen actualmente. Esta propuesta, impulsada por ComexPerú, busca promover la donación de alimentos a instituciones sin fines de lucro, como un banco de alimentos, para que sean distribuidos gratuitamente entre la población más vulnerable. Repetimos, la ley actual promueve que las empresas destruyan alimentos en lugar de donarlos.

Con buena intención, el Congreso acaba de promulgar una ley que busca enfrentar la problemática. Lamentablemente, la ley no funcionará, ya que, absurdamente, mantiene el límite de la donación al 10% de la renta del ejercicio, no exonera del pago del IGV al donante de alimentos a menos que vayan a una entidad estatal o a un receptor inscrito en la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI) y, cosa terrible, hace obligatoria la donación a partir del tercer año de su entrada en vigencia. Si queremos que se haga efectiva la posibilidad de donar alimentos aptos para el consumo humano, la ley debe ser corregida. Debe eliminarse el límite de 10% para evitar la destrucción del excedente, debe facilitar la exoneración del IGV para todo lo donado y, sobre todo, revertir la obligatoriedad de la donación, ya que atenta gravemente contra la libertad.

Tenemos muchas leyes bien intencionadas, pero que en la práctica quedan en el papel y no se aplican por errores absolutamente subsanables. Aquí hablamos de alimentos para los más pobres, gratuitamente, que actualmente son desechados. Más de 7 millones de toneladas de alimentos son destruidas al año en lugar de estar en la mesa de los más necesitados.

Esperamos que el Ejecutivo devuelva la ley al Congreso para corregirla y así beneficiar a miles de peruanos en situación de pobreza.