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Si alguna política pública se ha convertido en política de Estado en nuestro país, esa es la comercial. Iniciada en los 90, a través de los distintos gobiernos, el Perú ha ido abriendo mercados para nuestros productos de exportación no tradicional y reduciendo aranceles a la importación, ya sea por los TLC o unilateralmente, con lo cual se promueve mayor competitividad y eficiencia a nuestra producción, y se beneficia a los consumidores con precios más baratos.

La política comercial del Perú ha funcionado: exportamos más productos no tradicionales (a pesar de la "crisis" internacional) y tenemos mayor acceso a productos importados, principalmente maquinarias e insumos que los productores necesitan comprar (barato) del exterior para ser más competitivos.

Sin embargo, nada es perfecto. Recientemente, el MEF ha avanzado tímidamente en disminuir una de las grandes distorsiones arancelarias: la franja de precios. Mecanismo que ha originado una denuncia al Perú en la OMC y que pinta muy mal.

Establecida en el 2001, la franja busca "estabilizar" los precios de cuatro productos privilegiados: maíz amarillo duro, arroz pilado, azúcar blanca y leche entera en polvo. Actualmente, con la caída de los precios internacionales de los "commodities", los peruanos no hemos podido beneficiarnos de esos precios bajos, ya que el sistema de franja de precios aplicaba sobretasas arancelarias (encarecía) al azúcar en un 66%, al maíz en 43%, a la leche en 34% y al arroz en 20%. Hoy el MEF ha corregido el sistema y establece que no se podrán encarecer los tres primeros productos en más de 20% y al arroz no lo ha tocado.

Eliminemos la franja de precios, las distorsiones, generemos competencia y hagamos que los peruanos podamos beneficiarnos con productos e insumos más baratos, y atendamos los problemas de la producción nacional ofreciéndole mayor competitividad, no utilizando mecanismos obsoletos que encarecen los alimentos.

Eduardo Ferreyroseduardoferreyros@gmail.com

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