"Pero inmediatamente después, fiel a su costumbre, salió el premier Guido Bellido a desautorizarlo. “Lo que ha expresado nuestro ministro de Justicia es una postura que él ha visto. Hay que esperar qué dice el presidente”, indicó dejando abierta la puerta de que el mandatario se la juegue por Maraví. (Foto: PCM)
"Pero inmediatamente después, fiel a su costumbre, salió el premier Guido Bellido a desautorizarlo. “Lo que ha expresado nuestro ministro de Justicia es una postura que él ha visto. Hay que esperar qué dice el presidente”, indicó dejando abierta la puerta de que el mandatario se la juegue por Maraví. (Foto: PCM)

Las contradicciones y pugnas internas dentro del gabinete se repitieron ayer, transmitiendo la sensación de que es tierra de nadie, elevando el nivel de incertidumbre, entre la ciudadanía y los agentes económicos, a extremos nunca vistos desde que el país recuperó la democracia.

Primero, el ministro de Justicia, Aníbal Torres, fue tajante y clarísimo en señalar que el Ejecutivo no hará cuestión de confianza por Maraví (“en el Ejecutivo somos personas razonables, escuchamos a la población y escuchamos al propio Congreso. No hay ese conflicto [de poderes] por lo que suceda con el ministro Maraví porque no se va a deducir una cuestión de confianza allí. ¿Quién lo ha decidido? El presidente de la República”, dijo).

Pero inmediatamente después, fiel a su costumbre, salió el premier Guido Bellido a desautorizarlo. “Lo que ha expresado nuestro ministro de Justicia es una postura que él ha visto. Hay que esperar qué dice el presidente”, indicó dejando abierta la puerta de que el mandatario se la juegue por Maraví, percepción a la que contribuyó el propio gobernante cuando minutos después posó ante la prensa riendo con el interpelado en su despacho, luego de una visita de más de media hora.

La titular del Midis, Dina Boluarte, también metió su cuchara, dejando solo a Torres en su defensa de la presunta sensatez presidencial. “El tema del señor Maraví está en manos del Congreso y es el Congreso que tendrá que presentar la censura o no. Dependiendo de [si presentan o no censura] nosotros como gobierno nos estaremos pronunciando”, sostuvo. A ellos se sumó el ministro de Salud, Hernando Cevallos: “El presidente fue claro: ‘Dejen trabajar al Ejecutivo, hay problemas urgentes que debemos atender y debemos evitar confrontaciones’. Eso no significa que permitirá hostilidad o censura a sus ministros”. ¿Total? ¿Cómo dice que dijo? Vaya que es contagioso el cantinflismo.

Ante semejante pandemónium ministerial, donde, además, el jefe de Estado calla y deja que la verdad sobre las decisiones de gobierno flote a la deriva en una opaca nube de irresolución y secretismo, puede suceder cualquier cosa. Ninguna, desde luego, beneficiosa para el Perú.