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Carlos Tapia,Opina.21Son los países de América Latina que suscribieron el modelo del "socialismo del siglo XXI" inventado por Chávez y seguido por Evo Morales. Sin embargo, los resultados económicos en Venezuela y Bolivia son bastante diferentes.

En Venezuela se ha impuesto el control de cambios diferenciado, muy parecido a los dólares MUC del primer gobierno del Alan García, que lleva al contrabando y la corrupción. Debido al control de precios, la inversión privada disminuye. El subsidio estatal a los productos de primera necesidad crece igual que las colas, el déficit aumenta, el precio del dólar se dispara en el mercado negro, la inflación se desborda y el equilibrio macroeconómico tambalea. En fin, pareciera la pesadilla que sufrimos entre 1985 y 1990, pero con una oposición beligerante apoyada por Estados Unidos. Jorge Giordani, vicepresidente relevado por Maduro, ha denunciado el despilfarro gubernamental, el crecimiento de la deuda externa, un mensaje confuso al sector privado, la conformación de una burguesía burocrática y la falta de liderazgo.

En cambio, la economía boliviana muestra resultados muy diferentes. Según la CEPAL, el año pasado su PBI creció 6.7% y se estima que para este año crecería 5.5% cuando el crecimiento promedio de la región se estima en 2.3%.

La inflación bordea el 6% y el manejo macroeconómico es responsable. Su Banco Central de Reserva hace préstamos a las empresas estatales. Como se sabe, la nacionalización de empresas durante el régimen de Evo ha hecho que el Estado tenga el control del 38% de la economía; sin embargo, la inversión extranjera representa el 6.7% del PBI y sigue creciendo. Así, se espera en este año que se duplique la del 2013. La renegociación de algunos contratos y nacionalización de empresas, efectuadas por la vía jurídica, no han afectado la confianza para la inversión. El gobierno habla claro y sin titubeos.

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