La dupla de la Justicia

La dupla de la Justicia

La dupla de la Justicia

La dupla de la Justicia

Susel Paredes
Susel Paredes

Una nueva generación de futbolistas nos ha devuelto la esperanza, ahora tenemos al ‘Orejas’ Flores y a Ruidíaz. En el sistema de administración de justicia, también tenemos un relevo generacional de abogados que luchan al interior como gladiadores contra el poder y el dinero del crimen organizado.
Justo en el momento preciso, un milagro morado nos muestra en televisión en vivo que no todos los magistrados son Los Cuellos Blancos del Puerto y que podemos creer en la justicia.

Emerge épico un fiscal autónomo, sin miedo a nada, como dicen los jóvenes, “parao y sin polo”, que reta a su jefe. El fiscal Pérez es el arequipeño que ha provocado una erupción de nuevos fiscales que le devuelven la esperanza a la gente común que está convencida de que sin poder ni dinero la justicia es imposible.

En los restaurantes de menú, los programas de farándula se cambiaron por la transmisión en vivo de la audiencia de requerimiento de prisión preventiva de Keiko Fujimori. El fenómeno de la justicia en vivo llegó al punto que el tuitero Gerald Padilla @tumazinger escribió:

“La tía del menú se rayó ja, ja, ja, le pidieron cambiar de canal y mandó a la m... a su clienta. Dijo: primero que sentencien a Keiko porque sus novelas las repiten. La tía veneno sabeeee” [Sic].

El otro jugador es el juez Carhuancho, elevado a los cielos cuando concedió la prisión preventiva de los Humala-Heredia, felicitados y celebrados.

Incluso la actriz fujimorista Karina Calmet posó con una camiseta con la cara del juez. Ahora es acusado de ser abusivo y perseguir políticamente a Keiko Fujimori. Es temido por los más poderosos, dictó la orden de prisión preventiva de los ex presidentes Toledo y Humala, su esposa Nadine Heredia y empresarios muy poderosos.

El valor político y simbólico de esas detenciones, al margen del análisis jurídico, es que tenemos una nueva generación de operadores de justicia que nos han dicho: Todos somos iguales ante la ley.

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