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Gianfranco Castagnola,Al.Mercadogcastagnola@peru21.com

Hace dos años decíamos que el mayor riesgo del régimen del presidente Humala no era un giro hacia la Gran Transformación, sino el de terminar siendo un gobierno mediocre. La moderación de su discurso, la creciente presencia de técnicos en puestos importantes y su distanciamiento de la izquierda tradicional –hoy, en la oposición– parecerían ratificar que es muy improbable que el presidente retome sus ideas del pasado. Pero su impericia lo ha llevado a dilapidar un capital político que hasta hace pocos meses parecía sólido. Está impulsando algunas reformas valiosas, pero los problemas del país no se resuelven solo con más leyes. La inversión privada necesaria para sostener el crecimiento económico, y la mejora en la calidad de los servicios que demanda la población requieren de liderazgo político y eficacia en la gestión pública. Ojalá que se tome conciencia de estas carencias y se evite que recordemos a este gobierno como aquél en el que el Perú empezó a estancarse.