(Foto: GEC)
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La moneda norteamericana continúa dando saltos ascendentes todos los días. Empinándose largamente sobre su listón histórico, se mantuvo ayer, por segundo día consecutivo, en 3.84 soles. Y nada indica que este comportamiento vaya a aquietarse en las próximas semanas. El que menos anda preocupado con lo que sucede en la política nacional, y el billete verde, además de no poder sustraerse a las alarmas que se han encendido, está condenado a reflejarlas, si es que no a amplificarlas.

Su inestabilidad es la señal más nítida de que los mercados y la sociedad en su conjunto atraviesan una coyuntura de incertidumbre y amenaza.

La segunda vuelta electoral para elegir al próximo presidente tiene en liza a un candidato cuyo plan de gobierno propone un surtido de medidas que, de ser aplicadas, tendrían consecuencias devastadoras para el país. El postulante de Perú Libre y sus parlamentarios electos –con distintos niveles de énfasis– no se cansan de perorar contra la democracia, la educación de calidad, el “modelo económico” y sus pilares, la libertad política y el libre mercado.

Los expertos indican que la trepada del dólar es por el temor de los agentes financieros y la ciudadanía en general ante las encuestas, en las que un candidato antimercado, con planes estatistas y hostil tanto a la inversión privada como a la prensa independiente, se ubica por el momento en la punta. El hecho de que la calle se vuelque a la compra de dólares en previsión de lo que pueda suceder expresa la casi nula confianza que el ciudadano de a pie tiene en sus planes y políticos.

Y no solo ellos, los mercados internacionales, las grandes inversiones, indispensables para reducir la pobreza y sacar adelante al Perú, quedarán congeladas hasta que no se resuelva esta segunda vuelta, que, para cualquier empresario, de aquí o del extranjero, podría implicar la destrucción de todo lo que el país –con sus puntos altos y bajos– creció en el aspecto económico ni bien iniciado el siglo XXI.

¿Se traducirán en votos los resultados de estas primeras encuestas sobre el balotaje de junio? Es pronto para saberlo. Pero la reacción del dólar debería tomarse como una primera advertencia. Votemos pues con rigor y defendamos lo avanzado.

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