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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Dicha entidad, pese al nombre que ostenta, no cumple función legislativa alguna y se trata solo de un club de amigos o 'foro de discusión', como dice pomposamente el tratado con el que fue creado. Aunque rara vez se ha conocido de los innumerables y profundos debates que se supone que, en su seno, se deben haber llevado a cabo.

En realidad, luego de dos elecciones en las cuales el electorado ha elegido directamente a parlamentarios andinos, nos ha quedado absolutamente claro que ese era un nicho reservado para figuras prominentes de partidos que deseaban contar con inmunidad, salario y presupuesto para gastos. Además, gozaban del beneficio de un menor riesgo de no ser elegidos –que si optaban por intentar llegar al Congreso nacional– ya que, siendo relativamente cortas las listas de candidatos, las cabezas de los principales partidos tenían prácticamente su ingreso asegurado.

Por otro lado, no existía peligro alguno de tener que trabajar o demostrar logros en su mandato, así que la tranquilidad y el relajo estaban garantizados.

Con lo cual no tenemos duda de que ha sido la decisión correcta cerrar una institución que no les redituaba utilidad alguna a los involucrados, excepto a los parlamentarios, quienes disfrutan de un considerable subsidio de vida con el dinero de todos los peruanos.

Por otro lado, sería totalmente absurdo, hasta uno diría ridículo, el considerar repetir tan costoso error en un escenario más grande como sería Unasur. Nuestros países ya no están para seguir desperdiciando valiosos recursos públicos en mantener a políticos sin dar nada a cambio. Más bien, creo que, en lugar de crear 'parlamentos dorados para desempleados', nuestros legisladores deberían preocuparse en lograr resultados para reducir el rechazo ciudadano.