(Foto: Andina)
(Foto: Andina)

Hay ancestros que es mejor no recordarles. Ayer Diego García Sayán (DGS) escribió en LR sobre un proceso contra Grau y tres marinos más por no subordinarse a un comandante yanqui. DGS no lo menciona, pero uno de esos marinos es su bisabuelo Aurelio García y García (AGG), padre de su abuelo Aurelio García Lastres, a su vez padre de Enrique García Sayán, quien le sumó el “Sayán” al apellido, por lo que dejaron de ser unos sencillos “García” (en puridad, DGS sería García Larrabure). Pero, como dicen los dermatólogos, vayamos al grano.

Digo que DGS no debería ni mentar a AGG porque éste fue encargado por el infausto presidente Mariano Prado en 1867 para darle el visto bueno en USA a la posterior compra de los monitores Oneoto y Catabwa, que debe haber sido la peor adquisición peruana de armamento. La firma yanqui Alexander Swift & Co. había adquirido POCO ANTES estos monitores FLUVIALES (para ríos y no océanos) por US$ 750 mil en una subasta amañada y luego los revendió en US$ 2 millones al Perú...

Y aquí viene lo peor: eran INSERVIBLES. Rebautizados Manco Cápac y Atahualpa, tuvieron que ser remolcados, en un viaje muy complicado y de año y medio, hasta El Callao. Allí se evidenció que era imposible usarlos para operaciones marítimas y que solo servían como fortalezas estáticas para cuidar puertos. O sea, AGG aprobó que se compre chatarra con los escasos recursos fiscales y así quedemos en una tremenda inferioridad naval frente a Chile (“Son unas magníficas armas de guerra”, según su informe).

Tampoco AGG fue un gran marino: en el inicial combate de Chipana no fue capaz de hundir a la cañonera chilena Magallanes con La Unión, a pesar de tener el triple de cañones y registro, más la cañonera peruana Pilcomayo al lado. También me es muy discutible que haya dejado solo a Grau en Angamos. Reitero, existen ancestros a los que es mejor ni recordar…

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